Testimonio Raimundo Escobar

En mi primer año de universidad me diagnosticaron espondilitis anquilosante. En ese momento me sentí machacado y que robaban mi energía, me di cuenta que esto no sería algo pasajero y que nos quedaba un largo camino juntos.
Al principio fue muy difícil diagnosticar la enfermedad, normalmente estos dolores nos llevan a consultar traumatólogos que poco saben de espondiltis. Una reumatóloga de Santiago -Soy de San Antonio- fue la que supo realmente lo que tenía y la que me ayudó a llevar una vida normal con tratamiento adecuado. Al día de hoy puedo decir con mucho orgullo que sí se puede. Hay que llevar una vida optimista, saber que la enfermedad jamás se irá y  hay que aprender a vivir con ella. Todos los días despierto con dolores, pero mientras más es el dolor, más son las ganas de levantarme y de disfrutar el día. Sé que si me echo a morir la que ganara es la espondilitis.
No puedo decir que esto ha sido una historia bonita, la verdad es que he sufrido bastante por la enfermedad, me ha limitado mucho, pero nunca  he bajado los brazos.
Para todos los que tenemos Espondilitis es muy importante es el apoyo del círculo cercano, desde un comienzo mi familia ha sido súper importante. Mi esposa me da el empujoncito que necesito a diario para dar la pelea a la Espondilitis Anquilosante.”

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Raimundo Escobar

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